Es curioso, extraño y difícil de explicar que, en tan solo un día, en cuestión de un pequeño conjunto de horas, se eche de menos a alguien de cuya existencia ni tan siquiera eras consciente hace tan solo un año, alguien a quien quieres probablemente demasiado, alguien a quien no puedes dejar de abrazar y besar, alguien que te regala una sonrisa con tan solo pensar en su rostro, ese rostro que tantos días ves en tus sueños y por el que pides a los ángeles para que no se aleje de ti, que no se vaya de tu lado y que sus labios permanezcan siempre pegados a los tuyos. Es curioso, extraño y difícil de explicar que no te importe que te vean a su lado, que el tiempo se congele si estás a su lado, que cada segundo con él sea un pequeño sentimiento, una sensación diminuta de esas que , en conjunto, forman eso que se llama felicidad. Es curioso, extraño y difícil de explicar que todo lo que sientes no se pueda decir tan solo con palabras, que todas y cada una de las canciones que escuchas te recuerden a él, que cada persona que se le acerque se convierta en tu enemigo incluso aunque sea de esas pocas personas a las que les confiarías tu vida. Es curioso, extraño y difícil de explicar que con tan solo besarte te haya robado el corazón. Aunque puede que no sea tan curioso, tan extraño ni tan difícil de explicar si sencillamente se lo llama amor…
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