Hoy, sin ganas de nada más que de desaparecer, reúno las pocas fuerzas que me quedan para reprimir todas mis lágrimas. ¿Que qué fuerzas me quedan? Esas que pensé que no tenía, esas que creí perdidas en el fondo de alguna alcantarilla. El orgullo, el amor propio y las ganas de vivir. Hoy, el día en el que el mundo se me ha derrumbado por completo, que mi vida está como la Atlantis en el mar he decidido que no, que por muchas ganas que tenga no voy a llorar más, que me voy a valorar como nunca lo he hecho y que voy a pensar en mí y en nadie más. Porque me lo merezco, porque me ha llegado la hora de ser feliz, de vivir la vida y de olvidarme del mundo. Así es que si me habláis y no contesto, si me llamáis y no respondo,no os preocupéis: no estoy muerta. Simplemente es que estoy demasiado ocupada levantando mi vida, constuyendo mi felicidad y pensando en mí. Hasta siempre tristeza. Adiós lágrimas. Hasta nunca sufrimiento. Hola mundo. ¡Bienvenida de nuevo, Patricia !
Lloro en mi hombro cuando nadie me entiende. Si me siento solo, miro a la luna, me prometo amor eternamente...
...Y qué le voy a hacer si la gente me condenó al olvido, a ser autosuficiente. Si con eso sobrevivo, que no es poco, mejor loco que mal acompañado.
Soy feliz con esta esquizofrenia tan particular.
Y voy y me levanto cada mañana feliz y seguro, me hago el desayuno me lo sirvo en la cama y ¡allá voy! Menudo soy.
Paat*