Es curioso que el mismo músculo que nos hace vivir sea capaz de hacer que nuestro mundo se pare, cambie y que nuestra vida gire 180º.
Hay cosas que el corazón nos dice y que la mente ni siquiera alcanza a entender cómo funcionan. Son cosas como la empatía, los presentimientos o el amor. Tal vez tienes razón, y es cierto que la tienes. Si tú eres lo que espero de un hombre espero muy poco. Que sea maleducado, que me haga pasar malos ratos y que en ocasiones pase de mí. Pero se te olvida la parte más importante de todo. La parte que dice el por qué te quiero. Y es por esa simple sonrisa, por esa perfecta mirada, por esa caricia oportuna que me alegran el día. Es por ese sentimiento cercano a la muerto que me transmite el corazón cuando no te veo. Es por esas palabras amables en el momento justo. Por esas muestras de cariño que me dan la vida. Quizá tienes razón, y la tienes cuando dices que la cabeza debería de entrar en el debate. Pero no quiere porque no único que mi mente hace cuando pienso en ti es mostrarme esas imágenes, pensar en lo jodidamente feliz que me haces solo con estar a mi lado. Pero creo que si los llama asuntos del corazón es por algo. Porque el corazón tiene ese presagio de felicidad que podría sentir contigo. Sí, lo admito, el corazón y la mente deberían ponerse de acuerdo y elegir a quién se ama o de quién te enamoras, pero no es así. Y esta vez has sido tú el que mi alma ha escogido. Tú. Un chico insensato, insensible y mentiroso. Pero solamente te pido que no me mientas y no me pongas como excusa cosas que luego ni siquiera cumples. Porque yo ando con mil ojos para no hacerte daño y tú lo único que buscas es dañarme a mí. Gracias por todo lo que haces. Espero que algún día no muy lejano sientas lo que ahora siento yo y entonces me cuentes tú, el sensato, cómo se pierde la cabeza por alguien a quien amas perdidamente y que ni tan siquiera pone un mínimo interés en ti.
Desgraciadamente ni yo seré esa persona a quien ames ni para entonces habré logrado olvidar que el amor que siento por ti desde hace mucho tiempo.
El corazón tiene razones que la razón no entiende...
sábado, 21 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Un poco de felicidad fingida
Para comenzar, una simple presentación.
Tengo 16 años y no entiendo muchas cosas. No entiendo por qué hay que fingir ser algo que no se es realmente solo para que la gente piense bien. No, no soy feliz y odio tener una sonrisa pintada para que todos piensen que lo soy. He decidido ser sincera con el mundo, pero antes, conmigo misma.
"Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que a veces nos disfrazamos para nosotros mismos".
Tengo 16 años y no entiendo muchas cosas. No entiendo por qué hay que fingir ser algo que no se es realmente solo para que la gente piense bien. No, no soy feliz y odio tener una sonrisa pintada para que todos piensen que lo soy. He decidido ser sincera con el mundo, pero antes, conmigo misma.
"Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que a veces nos disfrazamos para nosotros mismos".
François de La Rochefoucault
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